Cómo ser el rey de las hamburguesas

Las hamburguesas son un alimento que gusta prácticamente a todo el mundo y siempre son bienvenidas, tanto a la hora de comer como para la cena, o incluso para lo que se conoce popularmente como una “merienda-cena”.

Cómo hacer mejores hamburguesas

La verdad es que a la hora de hacer hamburguesas cada maestrillo tiene su librillo y todas las opciones pueden ser válidas, siempre que se tenga en cuenta que la materia principal, la carne, debe ser de primera calidad.

Los hay quienes prefieren solamente carne de ternera o dejar que sea un 80% de ternera y un 20% de cerdo para proporcionarle un plus de grasa, aunque no es necesario. Una hamburguesa puede aceptar infinidad de combinaciones, pero nosotros vamos a daros un par de consejos para que sorprendáis a vuestros comensales.

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Hay que olvidarse de comprar las hamburguesas hechas, porque no tiene mérito, lo mejor es irse a una carnicería y pedir que os piquen carne de ternera, de buena calidad. Una vez en casa, con la carne picada, se echa sobre un bol, al que hay que agregar sal, pimienta negra al gusto, y perejil.

Mezclaremos con las manos limpias y después batiremos uno o dos huevos, dependiendo de la cantidad de carne y lo echaremos en el bol, donde tendremos que mezclar de nuevo con la mano. Si vemos que nos ha quedado muy suelto, podemos echarle un poco de pan rallado para que ligue.

Solo nos queda hacer una bola con la mano y aplastarla, cuidando de que los bordes no se rompan y las dejaremos sobre papel parafinado hasta que se vayan a preparar, preferiblemente en la nevera para que cojan todo el sabor y queden más duras, lo que facilitará echarlas en la plancha o sartén cuando se vayan a hacer.

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Otra forma de sorprender a todos es haciendo una buena hamburguesa rellena. Aplastamos dos bolas de carne hasta conseguir dos hamburguesas y sobre una de ellas pondremos unos trozos de queso que funda bien. Pondremos la otra hamburguesa encima y cerraremos con los dedos haciendo una más gruesa de lo normal.

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Cuando los comensales la muerdan y vean que sale queso de su interior, se quedarán sorprendidos. Podéis usar queso azul, cheddar, havarti, feta, el que queráis. ¡Triunfaréis seguro!

 

Pero para ser el REY de las hamburguesas, el pan tiene que ser también casero. Con estos moldes de LéKué es muy fácil de hacer, y te damos la receta para conseguir el pan de hamburguesa perfecto.

 

Ingredientes:

 

  • 200 g de harina panificable
  • 45 g de levadura fresca (en polvo)
  • 45 g de agua
  • 20 g de aceite de girasol
  • 10 g de margarina
  • 1 huevo
  • 20 g de cereales variados (sésamo, lino marrón, pipas de girasol…)

Amasado

 

Coloca todos los ingredientes dentro de la panera de Lékué  reservando los ingredientes líquidos aparte (el agua, el aceite y el huevo). Mezcla los ingredientes secos a mano para evitar cualquier grumo. Seguidamente, incorpora el líquido y mezcla a mano hasta conseguir una masa fina y elástica (opcionalmente puedes realizar esta operación ayudándote con un robot de cocina). La masa tiene una textura pegajosa, si notas que se te pega demasiado en las manos puedes untarlas ligeramente con aceite y/o harina.

 

Reposo

 

Unta ligeramente con aceite mediante un papel o trapo la superficie de la cocina en la que verterás la masa. Y con las manos untadas en aceite, forma una única bola y cúbrela con un trapo (que no suelte pelo) y deja reposar 15 minutos. (Durante el reposo es importante evitar corrientes de aire. Por ejemplo, puedes dejarlo reposar dentro de un armario, cajón o incluso dentro  del microondas apagado.)

 

Formación de panes:

 

Transcurridos los 15 minutos, divide la masa en 4 piezas de 100 g (para los moldes grandes) y 4 piezas de 40 g (para los moldes pequeños). Una vez separadas, con las manos untadas en aceite, da forma de bola a las piezas y ponlas dentro del molde especial para pan de hamburguesa de Lékué . Vuelve a cubrirlas con un trapo y deja reposar otros 15 minutos.

 

Fermentación

 

Unta con aceite la prensa y las bolas de masa. Aplana la masa haciendo presión para que quede una superficie regular y sin bultos. Cubre los moldes con un trapo fino húmedo (permitiendo que el pan adquiera volumen). Deja fermentar el pan hasta que doble su volumen (entre 60 y 90 minutos aproximadamente, dependiendo de la temperatura ambiente. A más calor, más rápido fermentará). Al cabo de media hora, pon en marcha el horno a 220 º C de temperatura (cocción arriba/abajo y ventilador). Saca la bandeja de cocción del horno y coloca la rejilla a mitad del horno.

Cocción

 

Coloca los moldes de Lékué encima de la rejilla del horno.  Cuece los panes bajando la temperatura a 200º C durante 8/10 minutos.

Saca la rejilla y deja enfriar durante 5 minutos. A continuación, desmolda los panes y ponlos directamente encima de la rejilla. Deja que se enfríen de nuevo y… ¡ya están listos para degustar!

 

Los panecillos que no vayas a consumir el mismo día, puedes guardarlos en una bolsa de plástico dentro de la nevera.

 

 

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